001 | El primer día que pensé que ya lo había encontrado.

Desde hace más de un año estoy planificando un cambio de vida de la ciudad a la naturaleza. Hoy podría ser el día donde encontrara mi pueblo.

 

Cuando llevas tiempo definiendo exactamente lo que quieres, tratar de tocar suelo y aterrizarlo a lo que realmente puedes conseguir es una tarea árdua de soltar y priorizar.

Es entonces, cuando encuentras una vivienda que cumple con las características que buscas donde es imposible no ilusionarse.

Tras investigar, definir y seguir ajustando lo que uno quiere con la oferta que aparece…de golpe, Pim! aparece una oportunidad que cumple, aparentemente, muchos de los MUST planteados para irse a trabajar en remoto de la ciudad al campo.

Desde las 4 paredes de mi salón-oficina-comedor donde mi chico y yo compartimos 24/7 nuestros preciados 50m2, todo hilo de cambio a un espacio más abierto (ojalá se vea el cielo y verde) se convierte en una gran esperanza.

Así que el sábado pasado, fuimos a ver esa primera oportunidad. Salir a ver viviendas en pueblos significa un día de excursión dedicado a ello, con esa ilusión llegamos a Miraflores de la Sierra.

La mujer de la inmobiliaria nos enseñó lo que podía ser nuestro posible nuevo comienzo. Todo parecía encajar. 

  • Gracias por todo, ¿Sabes algún lugar para tomar una cañita?
  • Uh… os voy a llevar a un lugar perfecto.

Dijo Manuel, el compañero de la inmobiliaria que movido por la buena onda campechana que le caracterizaba nos llevó de ruta por el pueblo. 

La ilusión de ser parte de ese lugar iba creciendo:

  • Tenemos club de senderistas, así que si te gusta la naturaleza te paso el contacto y te vienes.
  • ¿Y las estrellas te gustan? También hay un grupo de astrología para seguir aprendiendo.
  • La verdad que yo llevo 35 años aquí y si te gusta la naturaleza, este lugar es perfecto, aquí encuentras lo que quieras.

Frases que se oían camino a la primera parada, nos llevó a conocer la Cueva Virgen de Begoña de pasada que nos dejó en el chiringuito al lado del río.

Y así, imitando a los lugareños que decidían pasar el sábado en el río, nos quedamos soñando con hacerlo de forma recurrente, brindando por el hermoso día que estábamos teniendo.